Quería llegar a Tunuyán desde San Rafael, pero no tenía dinero suficiente para viajar en colectivo, por lo que recurrió a la última esperanza de un viajero, otro viajero. Caminó algunos kilómetros hasta adentrarse en la ruta, dejó su mochila en la banquina y se paró sobre la línea blanca para que lo vieran bien.
Haciendo la tradicional seña de "todo bien" pero con el pulgar señalando la continuación de la ruta, permaneció quieto, soportando el calor y tomando agua de a sorbos porque si se le acababa tendría que volver todos esos kilómetros sobre sus pasos hasta San Rafael para buscar más.
Los autos pasaban, nadie frenaba, camionetas gigantescas vacías... nada. Miraba y pedía con el dedo a cada auto que pasaba con la misma esperanza y los veía irse con la misma desilución. Cada uno que pasaba sin siquiera mirarlo o haciendo la seña de "voy hasta acá nomás", se perdía después de unos segundos, el efímero recuerdo de su cara se extinguía en la memoria de Marcos y dejaba de existir para siempre.
Estuvo así cerca de cuatro horas hasta que por fin apareció alguien diferente, alguien que iba a quedar vivo en el recuerdo para siempre por haber sido la última cara que vió en ese momento de sufrimiento bajo el sol. Corrió con alegría eufórica hasta el auto. Devolvió el saludo y contó hacia donde se dirigía. Durante el viaje conversaron de todo y de nada, Marcos se sentía realmente muy feliz, no iba a tener que pasar la noche al costado de la ruta, al llegar, todavía habría luz y tendría tiempo de armar la carpa sin prisa.
Al bajar, Marcos desde la ventanilla saludó: "Gracias, no sabés la ayuda que me diste trayéndome hasta acá, espero que algún día nos veamos y te pueda devolver el favor". Se alejó del auto y luego volvió a saludar, esta vez con la mano.
Todas las personas de los autos que pasaron sin frenar, habían dejado de existir para Marcos, habían muerto. Todas a excepción de la última, que se había salvado de la desaparición puesto que continuaría viva por mucho tiempo en las historias que Marcos contara y en los brindis que hiciera al volver a casa después de su viaje por Mendoza.
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