viernes 30 de noviembre de 2007

El Nihuil

Principios de 2006.
Nihuil Có
En araucano, según nos cuenta Belén, una niña de 10 años que trabaja en la rotisería de su madre, signigica: Nihuil: Agua, Có: Zorzal, Agua del Zorzal.
Nos pareció interesante que Belén supiera lo que significaba, le preguntamos cómo lo sabía y así fue como nos enteramos que en este pueblo a 1200 m de altura, a sólo 75km de San Rafael de Mendoza, en medio de la nada; en este lugarcito de unos 600 habitantes, les enseñan araucano en la escuela a los niños.
El pueblito es increíble, está lleno de mitos y leyendas, todos saben una distinta. Hasta su propia fundación es mitológica:
Según cuentan la historia los niños del nihuil - Sabedores de todos los pormenores de su pueblo y divertidos educadores- El Nihuil Có, nace de una persecución inquisidora; un "indio" que no quería convertirse al catolicismo, era perseguido por hereje y condenado a morir quemado en una hoguera.
El nativo corría en su caballo desesperado, lo perseguían soldados argentinos y curas, también a caballo. La desnudez del fundador le daba más agilidad que la sotana de los curas y la dura armadura de los soldados, pero su caballo era más débil, estaba cansado puesto que era un caballo de trabajo, esclavizado al igual que la familia del indio.
Cuentan que jamas hubiera logrado salvarse de no ser porque al llegar a "la Garganta Del Diablo" - un cañadón de 6 mts de ancho que se encuentra en la actual entrada el pueblito- dió un salto con su caballo que lo catapultó increíblemente hasta el otro lado y hasta la libertad.
Frenó, miró a los "civilizados" perfilando su caballo y les dijo: "Esta tierra es libre, libre de vuestro invento de patria y libre de su Dios in-justiciero". Caminó lentamente dando(nos) la espalda.
Una vez a salvo descansó a la sombra de un árbol y se enamoró de aquel lugar que le había salvado la vida. Volvió clandestinamente por su familia y poblaron aquel lugar del agua de los zorzales hasta el final de sus días.
Cuando escuché esta historia me fasciné con el Nihuil, era realmente fantástica, sin embargo debo confesar que sentí una profunda tristeza cuando, después de haber oido la leyenda, ví frente a la plaza una iglesia católica.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

La trágica ironía del tiempo.Cuántos ejemplos, por Dios!!!(otra ironía)

Julian