martes 11 de marzo de 2008

Quién sabe - Primera Parte

Y arrancó la chacarera! La noche, o la tarde, no me acuerdo; explotó. El vino apenas empezaba a calentarse pero a nadie parecía importarle. La gente decía simplemente cosas al azar pero que tomaban profundo valor para los presentes. Las caras se dividían básicamente en dos grupos: Los que estaban completamente alegres, borrachos y bailarines, y los que estaban sentados, vaso en mano y convertidos en ocasionales poetas.
La última vez que habíamos comido algo habían sido empanadas y choclo con mayonesa, ambas testimoniadas por nuestras camisas: igual que el vino y de vez en cuando un fernet.
- Omar! Hay que sacar a bailar a alguien – dije admitiendo que estaba cansado de volver a casa solo. La música resonaba fuerte, apenas se oían los acordes perdidos detrás de los gritos que intentaban entonar alguna nota.
-Dale boludo!- lo apuré
-Dale vos, ¿que me decís a mi? – Omar tomaba tragos rápidos y cortitos, era fácil percibir que ya no le cabía una gota más.
Me sequé la boca, como quien se limpia sangre de una pelea, me levanté repentinamente y salí a buscarla:
-Pará Pelotudo, estás en pedo ¿no ves?- Yo la verdad que veía poco, pero no me importaba.
Ahí estaba ella, hermosa. Ya la había visto antes esa noche. También el fin de semana anterior y, si me ponía a revisar bien, nos habíamos criado juntos. Bailaba con un pantalón de jean y un buzo gris claro con capucha: estaba hermosa. Nunca la había visto así antes y sin embargo, cada vez que la veía tenía esa misma sensación.
Caminé lentamente intentando no chocar con nadie ni perder el equilibrio. “La puta madre” pensé “cada vez está más grande este salón” y me tuve que apoyar en algunas sillas mientras me empujaba la masa danzante.
No estaba mareado, pero me costaba avanzar. Me di vuelta despacio para sonreír a mis amigos; solo estaba Omar y para peor estaba atrás mío, tirándome de la camisa
- ¿pero qué hacés acá? ¿No ves que estoy afilando los detalles para encararla?- dije como si ya tuviera todo cocinado.
– Dale gil, vamos que esto va a terminar como el viernes pasado y esta vez no quiero recibir ninguna trompada-
-¿Pero qué trompada? Está todo bien Omar, quedate tranquilo nomás-
-Mirá loco, vos sabés que yo te banco a muerte- me decía y de pronto me abrazaba no se si para darme consejo o para apoyarse – Pero dejate de joder con María. ¿No ves que te saca cagando todos los fines de semana?
-Yo también te banco a muerte, vos sabés que sos como mi hermano para mi- no lograba coordinar ni enfocar mis sentimientos, hasta se podría decir que me había olvidado de María durante la cortísima demostración de afecto
–Vamos a tomar un porrón-
Atrás quedaba María sola. Era de esas pibas a las que parece no gustarles nadie. Yo la miraba y me perdía, siempre me había pasado lo mismo.

Tomábamos la cerveza con Omar y el “opaco” Ayacucho que acababa de llegar de vomitar del baño. La pasábamos lenta, yo estaba despatarrado en el asiento y los otros dos conversaban con los codos en la mesa como si planearan alguna maldad. En realidad le estaba contando los pormenores de la escapada al baño.

María era todo el paisaje de fondo, yo apenas escuchaba el murmullo de las mesas que estaban cerca y cada tanto me acercaba el vaso a la boca y después lo apoyaba fuerte contra la mesa ya completamente vencido por el alcohol.
“¿Cómo va a querer estar conmigo si soy un escracho?” pensé mientras me revisaba como podía.
-Me tengo que ir!- advertí de golpe a los muchachos.
Omar se dio vuelta para verme y ahí me fui parando.
–Nos vemos- les dije y los sorprendí un poco.
-¿Qué pasa loco?- Preguntó el opaco.
–Nada, se pone así Pelotudo por la mina aquella- respondió Omar señalándola y anticipándose a cualquier respuesta que yo pudiera llegar a dar.
-¿Qué sabrás vos? Me voy porque estoy muerto- le dije mientras pensaba en pasar a saludar a María antes de partir
Salí caminando sin escuchar si los muchachos me habían saludado o no. Una vieja, primero me siguió con la mirada achinada, después completó: ¡Ojo con lo que hacés borracho de mierda! Apenas pude volverme a mirarla y le sonreí cordialmente: -Adiós, señora, que tenga una buena noche- y me di vuelta balbuceando “vieja puta”.
-¡Te escuché!- Se alarmó la vieja, se paró y me pegó un coscorrón en la nuca: mano semiabierta.
Alguien vio y debe haber pensado que el que dio el golpe era yo porque en menos de 3 segundos tenía a un tipo encima que me agarró del hombro y me encaminó hacia la puerta.

Nunca voy a entender por qué la gente se interesa por lo que no le interesa, rápidamente se había formado un túnel de ojos jueces que aprobaban mi retirada. Y en un refilón hacia la izquierda la vi: meneaba la cabeza despacito como diciendo no, estaba hermosa otra vez, nunca la había visto así antes. Le sonreí sin decir nada: diciendo todo! Atrás mío ya se habían parado los muchachos y venían siguiéndome porque sabían que si afuera me dejaban solo, cobraba.
–Dejá que me lo llevo a la casa- anunció Omar con voz paternal.
El opaco venía mudo y con un vaso de fernet en la mano. Caminaban como si fueran mis guardaespaldas. María seguía ahí congelando el tiempo, era la única persona que me importaba que me viera, los demás se podían ir al carajo, ella no.

Salimos, la chacarera seguía sonando: ¡Que no se me venga la gente abajo! Gritaba el cantante y le pegaba rasguidos durísimos a la guitarra. La gente casi automáticamente se olvidó de mí y siguió la fiesta.
-Sos boludo- Habló por fin el opaco mientras me levantaban
-No hice nada, vos lo viste-
-Nunca hacés nada pero siempre terminamos acá afuera por tu culpa che-
-¿La vieron a María?- Pregunté recuperando la sonrisa
-Andá a dormir negro- respondió Omar soltando mucho aire, evidentemente harto.

3 comentarios:

Maxi Peñéñory dijo...

Brindo por cada Omar que se haga cargo de su amigo impresentable. Todos tenemos uno o nos convertimos en uno cada tanto.

Un abrazo.
Todavía espero tu visita (dandopasos.blogspot.com)

Gringo dijo...

¡Qué siga!

El descargo te lo hago con una cerveza entre medio.

abrazo:

gringo

Dibujos en el Piso dijo...

Bueno... Maxi! entré a tu blog y me conmoví! Me gustaría que nos juntemos a tomar unas cervezas y charlar de la vida!

Gringo! ya mismo subo la segunda parte.

A los dos: gracias por comentar y espero verlos en Divididos!

Abrazos