viernes 14 de marzo de 2008

Quién Sabe - Segunda Parte

Emprendí la vuelta a casa a paso pesado, lento, inconstante y zigzagueante.
Crucé las vías del tren, me mojé todos los zapatos en los yuyos altos. Paré a descansar en el banco de la estación, siempre lo hacía. Ahí reflexionaba, como podía, lo que había pasado.
Me senté estirando las piernas y con los brazos abiertos hacia ambos lados del sillón tipo plaza. Allá al frente, la fiesta seguía, la música se podía escuchar con bastante claridad e interrumpía mis pensamientos.

-Pibe, tirame un mango para pasar el frío- Un viejo se me acercó lento pero constante
-¿Qué querés comprar? La posta ¿eh?-
-¿Realmente te importa? Si lo gasto en comida o en vino ¿Cuál es la diferencia? Igualmente tu moneda me va a hacer feliz-
-Vino, pero lo compartimos, me echaron de la fiesta y estoy con sed- dije mientras le señalaba el lugar de los hechos con el mentón.
El viejo aceptó, le di $ 3,10 y esperé casi sin moverme. Mientras esperaba no pensé en nada, en nada específicamente: pensé en María, en la vieja, en los muchachos, en el pueblo este de mierda, en la estación de trenes, en las vías y a los lugares que llevaría.
Los trenes salían sólo en octubre, que era la época de la cosecha, fuera de ella, solo máquinas.
No era la primera vez, tampoco la última; hacia mucho tiempo que venía pensando en irme, desaparecer de golpe, llevarme a María conmigo y prender fuego al pueblo sin hacerlo. Mañana seguramente pensaría lo mismo, en la misma estación.

-Acá está pibe- me dijo el viejo que ya traía el vino abierto y una bolsita de criollos que habría comprado por su cuenta.
-Joya, pasame un trago-
Empecé a tomar el vino junto con el viejo. No hacía frío ni calor. No era de noche ni de día, estábamos ahí, nada más.
-¿Así son todos tus días viejo?-
-No, a veces tomo blanco- Dijo y se rió no se muy bien por qué –no me llamo “viejo”, soy Don Achaval-
-Bueno: "Don Achaval", no se ofenda, no sabía- dije reparando el daño
-¿Qué hacés vos acá pibe?-
Le volví a contar lo de la fiesta pero esta vez con más detalles
-No hoy gil, todos los días te veo acá. Vas a terminar como nosotros-
-Tas loco vos, yo acá vengo a pensar un rato y después me voy, además, a mi me gusta la fiesta, la gente, las minas, trabajar, jugar al fútbol-
El viejo no dijo nada, pero se dio cuenta que la mitad de lo que dije era mentira
-Me junto todos los días con mis amigos...-De pronto noté que me tendría que haber callado, no por pena ni por respeto sino porque estaba diciendo un montón de boludeces.
-Mirá pibe, ¿Vos crees que yo nunca fui a una de esas fiestas? ¿Te pensás que nací para tomar vino y morirme?
Miré con cara de nada
-No pibe...
-¿Y qué pasó? Digo, sin ofender-
-No se bien, cada vez fui disfrutando más de los momentos que tenía para pensar, me fue gustando más la paz, la tranquilidad, hasta que empecé a ver que en realidad todo es mas o menos lo mismo que nada. Que iba a tardar mucho tiempo en llegar al mismo lugar en el que estoy.
-¿La estación?- pregunté creyendo que el viejo desvariaba
-No, boludo, en la vida. Al final, la vejez y la muerte: para todos. Y lo curioso es que nadie, sin importar lo que haya hecho toda su vida, sabe cómo le va a tocar.-
De pronto el tipo se tornó más interesante de lo que yo pensaba. Siempre había pensado que estos tipos de la estación estaban perdidos o enfermos de la cabeza o algo, pero nunca lo había considerado un estilo de vida.
-¿Y que hiciste?- le pregunte ahora si realmente intrigado
-Vivir, nada más, cada vez que pude, disfruté-
-¿Y ahora?-
-Ahora lo mismo, pero disfruto de distintas cosas-
Seguimos conversando y sin darnos cuenta ya estábamos tomando la segunda caja. Yo estaba más tranquilo que en la ya acabada fiesta pero tenía una esas borracheras en las que uno convierte a quien tiene al lado en su mejor amigo y psicólogo: largué todo lo que tenía adentro con el tipo que me miraba serio, callado y paciente.
Hasta que lógicamente iba a llegar el momento y llegó: me puse a hablar de María, de lo hermosa que era y de cómo me imaginaba con ella.

Le conté que en realidad no me imaginaba haciendo nada con la piba, no me podía imaginar sus besos, ni su cuerpo desnudo: sí sus caricias, sí su voz.
El viejo, por lo menos 45 años más experimentado que yo, me contó que a las mujeres que se ama de verdad no se las puede imaginar en ninguna forma y que solo se puede amar a alguien tan profundamente en el imaginario. Me dijo que la realidad siempre tiene un “lado B” que uno no ve antes de conocer a la persona que ama plenamente, solo con la vista.
-¿Qué pasa si al besarla no es lo que esperabas? ¿Y si te dice que te ama? Toda esa fantasía que hoy te da una sonrisa se cae, ¿entendés?-
-Entiendo pero me parece que hay que arriesgar-
-¿Arriesgar qué pibe? Vos no tenés nada que perder y sin embargo no estás con la mina-
-¿Qué sabés si no tengo nada que perder?-
El viejo me miró un poco decepcionado de mi idiotez: -Mirate, estás tomando vino en una estación de trenes con un tipo que te vino a pedir un mango-
-¿Y eso que tiene?-
-Yo te manguié unos mangos, vos me los diste, pero vos me mangueaste compañía y yo te la estoy dando-
¡Jaque! Viejo hijo de puta, me dejó sin nada para decir.

El viejo me convidó un cigarrillo, prendió uno: el fuego le iluminó levemente la cara y después largó una bocanada de humo, todo como en cámara lenta.
-Si no hiciste nada hasta ahora es porque sos un cagón o porque realmente necesitás tener una fantasía. Lo mismo que con lo de los trenes pibe, la esperanza de irte sabiendo que nunca te vas a animar te tranquiliza, te deja vivir en este pueblo de mierda-.

Nadie me había dicho las cosas con tanta verdad en toda mi vida. Pensé; me dolió lo que el viejo me decía, sobretodo porque tenía razón.
Hasta que finalmente lo admití: Nunca iba a irme ni solo ni con María.

Tal como lo había mencionado el viejo, iba a ser discretamente feliz, seguramente algún día iba a estar con alguien, alguien que por supuesto no iba a ser María. Siempre la recordaría, con nostalgia a veces, otras, vaya a saber cómo.
Ella por su parte, tendría su vida mas o menos cerca de la mía, como todo en este pueblo de mierda.
Me reincorporé, respiré profundo entre una lágrima que intentó caer. Ahora sí sabía que estaba amaneciendo. El sol apenas empezaba a iluminar los trenes. Pensé en Omar, en el opaco y pensé en María.

Miré el reloj: era octubre. Corrí tan rápido como pude, atravesé los yuyos cruzando las vías en diagonal, casi me caigo dos veces y una me caí. No escuché a nadie que me siguiera para evitarlo y lo hice: esa tarde ya tarde o esa noche temprano ya había desaparecido.

9 comentarios:

Gringo dijo...

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!! BUENÍSIMO MARTÍN, BUENÍSIMO EN SERIO. Es más: ya lo estoy bajando todo a Word para imprimirlo y pasarlo. No me importa una mierda que no quieras (si está en el blog es porque querés o deseás que la gente lo lea) Muy bueno, putazo, muy bueno. Grosos los diálogos, el viejo, la mina, el chango, el pueblo. Tenemos que hacer algo conjunto; son dos formas distintas de escribir pero parecidas en algunas sensaciones, paisajes, dudas, experiencias personales...
Ya lo hablaremos después.
Abrazo grande, y fuerza:

gringo

Dibujos en el Piso dijo...

Eh gringo! Gracias como siempre! Lo de hacer algo juntos te lo vengo diciendo hace un montón, es más: ya estuve viendo algo. Infelizmente estoy con algunas limitaciones técnicas -no tengo computadora-. Pero estoy con muchísimas ganas de ponerme a escribir de todo, cosas un poco más largas, en realidad, no se, tratar de darle un poco más de profundidad a las situaciones y demás. También quiero rever los cuentos que ya escribí y ver qué me sale.
Bueno Gringo, te mando un abrazo enorme y seguramente nos estaremos viendo pronto.

Anónimo dijo...

Me encantó, simplemente. La primera parte también..pero más la segunda...por el manejo del lenguaje y la complejidad de los personajes...los diálogos están mejor logrados también!!! Espero que nunca dejes de inventar...
Disiento un poco respecto de la semejanza con los escritos del compañero Gringo...pero eso estaría bueno charlarlo en persona...
Un abrazo pues!
.:.Soledad.:.

Dibujos en el Piso dijo...

Sole! Bueno, veo que te llegó al corazón lo que charlamos en la fiesta porque finalmente leiste el cuento... Ahora estoy un poco más lento para publicar porque no tengo compu, pero pronto saldrá algo nuevo...
Lo que decis del gringo no lo entendí, pero bueno, como decís vos: habrá que charlarlo en persona.
Te mando un abrazo

Gringo dijo...

Sole: la concha de tu madre.

Claro! ahora ella es parte de la "Cultura Oficial", entonces puede opinar sobre todo y todos. ¡Se agotaron, SOLE, se agotaron!

un abrazo para martín y para la Salzano Girl no.

Gringo dijo...

Escribí algo vago


me aburro

Dibujos en el Piso dijo...

Gringo! Bueno, estoy escribiendo un cuento un poco más largo, pero quiero darle forma de algo antes de subirlo, es más, depende del largo que quede si lo subo o no. Mientras, seguramente mañana tendremos tiempo de conversar lo del ensayo que me propusiste. Me atrapó la idea. Te mando un abrazo

Julian dijo...

Martin: locaso, me gustaron las dos partes, mas la segunda. Es un tiempo envolvente."No hacia frío..." y "...vos me mangueaste compañia y yo te la estoy dando". Buenísimo. Saludos
Julian

Dibujos en el Piso dijo...

Eh.. julian! Gracias por el comentario che! a ver cuando nos juntamos a conversar en vivo! Ah, empezamos un taller de literatura, a ver si te prendés!
Abrazo